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María Elena Walsh nació el 1 de
febrero de 1930 en Ramos Mejía, en el gran Buenos Aires,
Argentina. Sus padres eran también argentinos, ambos descendientes de
extranjeros, su madre, hija de criollos y gaditanos, y su padre
descendiente de irlandeses e
ingleses. El aspecto más significativo de este contexto familiar
posiblemente esté dado por la libertad y la liberalidad: María Elena
Walsh no
tuvo la formación tradicional de las demás niñas de clase media
argentina de su época.
En 1945, había publicó sus primeros versos en la legendaria revista "El
Hogar" y en el suplemento literario de
"La Nación". Antes de finalizar sus estudios en la Escuela Nacional de
Bellas Artes, a los diesisiete años, escribió su primer libro:
"Otoño Imperdonable", libro de poemas que mereció el segundo premio
Municipal de Poesía.
El revuelo y reconocimiento aprobatorios que la calidad poética de
Otoño imperdonable causaron en los círculos literarios argentinos en
cierta medida también desestabilizó
a su propia familia: la jovencita que escribía poemas en la mesa del
comedor ahora frecuentaba reuniones de
sociedades literarias y cafés. Lo que en otras adolescentes era
mediocre o simplemente tenía carácter pasajero,
en María Elena Walsh se planteaba como profesión.A esta diferencia en
relación a expectativas futuras que no
condecían con las socialmente aceptadas para una adolescente "de
familia" (es
decir casarse y encargarse de la casa y la familia, según la sociedad
en esos
tiempos), se le sumaban los susecivos encuentros con su padre:
regresaba más tarde del horario permitido de las
nueve de la noche. Ésto sólo fué el principio de su temprano abandono
del hogar. En 1948 Juan Ramón Jiménez
visitó la Argentina; "Otoño imperdonable" lo dejó maravillado de su
expresión, su naturalidad en lo sencillo y lo difícil.
Quiso conocer a la autora y la invitó a pasar una temporada en Maryland
junto a
él y su esposa. El poeta tenía un claro objetivo: guiar a la joven
poeta. Es
por ello que le sugirió clases en la Universidad de Maryland, la hizo
visitar a
Ezra Pound, Pedro Salinas y a Salvador Dalí, ver exposiciones en el
Museo de
Arte Moderno, escuchar conciertos en el Carnegie Hall y Radio City,
además de
leer la antología de poesía norteamericana, de Louis Untermeyer y la
Spoon
River Anthology. Eso no fué algo fácil, ya que María Elena era por ese
entonces muy rebelde, tímida e introvertida y Jímenez quería que fuera
más
espontánea, y al enseñarle y criticarla solía ser muy duro. La
experiencia en Estados
Unidos la dejó insatisfecha, perpleja, pensando que el mundo era ancho,
ajeno, bellísimo y
amenazador. Algunas de las impresiones de este viaje aparecieron
inicialmente en "El Hogar," la revista del diario
"La Nación" y años más tarde conformaron "Carta de viaje," una de las
secciones de
"Desventuras en el País Jardín de Infantes"
Al volver a Argentina, continuó escribiendo poemas y en 1952 publicó su
segundo libro, Baladas con Angel.
La situación argentina del momento era en general bastante difícil de
sobrellevar.
El régimen peronista exigía que un autor estuviese afiliado al partido
para que sus obras
puedan ser publicadas (ya fuese recibiendo pago o no). El mismo partido
imponía a la ciudadanía el luto obligatorio por Eva Duarte de Perón,
sin el cual los ciudadanos eran exonerados de sus trabajos. Adversaria
al régimen e ideología peronistas,
María Elena Walsh sufrió las mismas dificultades que surgieron para
escritores y pensadores disidentes: la
imposibilidad de publicar sus trabajos y, consecuentemente, vivir de su
profesión.
La realidad política, social, económica y cultural del país la condujo
al exilio. Esta decisión
significó una liberación a modo político-ideológico, y también, en
cierta afectiva: estaba de novia con Angel Bonomí
y su relación no era bien vista. El exilio representó todo lo que
Argentina no ofrecía: libertad social, ideológica,
cultural y emocional, junto con una infinidad de estímulos y
posibilidades de cambio y desarrollo profesional. El único destino
posible para
ella, era París, y allí fué luego de reunirse en Panamá con Leda
Valladares, a quien había conocido por correspondencia.
Ya en París las dos formaron un dúo con el cual interpretaron en
diferentes
salones la música folclórica argentina, recibiendo la aclamación del
público. Se presentaron por primerva vez en el "Scandia", en el Barrio
Latino.
Actuaron también en el café literario más famoso de esa época,
"L’Ecluse"
y en el recién inaugurado "Crazy Horse Saloon", donde no tuvieron que
audicionar,
ya que las llamaron especialmente. Ganaron el "Banco de ensayo del
Music-Hall," un
concurso en el teatro
"L’Olympia", y grabaron su primer disco, "Le Chant du
Monde". Fueron cuatro años de arduo trabajo.
En ésa época fué cuando María Elena empezó a escribir poemas y
canciones para niños.
Cuando regresaron a Argentina (sin Perón pero que seguía bajo dominio
militar) la situación fue otra. El dúo no logró la
aceptación comercial esperada. No eran lo que se esperaba de grupos
folclóricos, por empezar, no eran gauchos, no eran hombres.
Su tercer libro, Tutú Marambá, estuvo en esa época completo, pero ella
no encontró editorial para sus poemas: la niñez ni siquiera era
admitida dentro del canon literario.
Ésto no fue un impedimento, ya que continuó trabajando en
sus poemas y musicalizó algunos de estos para incluirlos en una comedia
musical para niños:
"Los sueños del Rey
Bombo" (1959). A esto le siguió, la publicación de "Tutú Marambá", en
1960.
En 1962, se puso en el teatro el renombrado "Canciones para mirar", su
obra poética, narrativa y musical
para niños. Obra que en 1965 fué representada en Francia y Estados
Unidos,
mientras su libro "Hecho a mano" era publicado.
Cabe destacar que cómo todo artista ella demostró qué era lo que
sucedía
en la sociedad, en el mundo de Argentina. Siguió cantando, utilizó la
ambigüedad y la alusión para referirse a temas prohibidos, como
mencionar a Perón en la época de Onganía
("el que te dije" de "El 45"), o hablar de la situación socio-económica
de sectores carenciados y faltos de
representación, como la mucama provinciana de "La Juana". Vivió
los años
de la última Dictadura en Argentina, en donde la posibilidad de viajar
constituía una bocanada de aire puro,
un consuelo en medio de la devastación. Fueron años duros, no sólo por
las circunstancias que atravesaba el país sino también por las
personales: se le diagnosticó cáncer óseo, con las
subsecuentes operaciones y tratamientos de quimioterapia.
En 1993, apareció "Desventuras en el País Jardín deInfantes". Sus
poemas y canciones
aparecieron en 1984 y 1994, respectivamente.En 1997 apareció "Manuelita
¿Dónde
vas?", un libro con la tortuga más famosa de la Argentina como
protagonista y nexo entre los distintos cuentos. Manuelita no solamente
viaja
(a la India, a España, a Mar del Plata, al Japón), sino que también
hace nuevos amigos. Posiblemente, los tres
puntos más significativos del libro están dados por la libertad de
Manuelita en sus opiniones y comentarios, su
divorcio del tortugo (un signo de la Argentina actual) y su regreso a
Pehuajó.
El reconocimiento le llegó de diferentes formas: premios de
instituciones como ARGENTORES (Sociedad General de Autores de la
Argentina), SADAIC (Sociedad de
Autores y Compositores de Argentina) y la Fundación Konex y el título
de Doctor Honoris Causa de la Universidad
Nacional de Córdoba (Argentina) coexisten con el disco
compacto-homenaje Cantamos a María Elena Walsh,
grabado en 1997, las estampillas emitidas por el Correo Argentino en
1998, con ilustraciones sobre algunos de sus
relatos y con la película que protagonizó Manuelita en 1999.
Igualmente, el reconocimiento por parte de los niños,
los padres y los maestros ha sido continuo; son incontables los
jardines de infantes y guarderías que llevan
nombres de personajes de sus cuentos, además de que la mayoría de las
tortugas argentinas lleva el
nombre de "Manuelita."
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