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Roberto Godofredo Christophersen Arlt nació en Buenos Aires, en el barrio de
Flores, el 2 de abril de 1900, hijo de un inmigrante prusiano, Carlos Arlt y una italiana, Catalina
Iobstraibitzer. Un matrimonio muy humilde, signado por los constantes viajes del padre para
conseguir trabajo en otras provincias, lo cual no significaba nada, puesto que no aumentaban sus
ingresos ni mejoraba su situación económica. Es por eso que Roberto adoptó una actitud de franca
rebelión frente a las exigencias paternas, y terminó por abandonar su casa, apenas salido de la
adolescencia. Se puede ver
en sus novelas cual es su postura, ya que el padre, cuando existe (pues lo que se da generalmente son grupos familiares presididos por viudas, dentro de
sistemas más o menos matriarcales) desempeña un papel negativo y destructivo para los hijos;
además, tampoco ninguno de los protagonistas de esas novelas asume la paternidad; más aún, ninguno de ellos
tiene hijos, a excepción de Balder, en "El amor brujo", que siente total indiferencia hacia el niño. El temperamento de
su madre, por su parte, era totalmente opuesto al de su marido: imaginativa, melancólica, no desprovista de sensibilidad estética,
ella guió las primeras lecturas de su hijo y le recitó los versos de Dante y de Tasso que había aprendido en su juventud.
Abandonó la escuela primaria antes de aprobar el tercer curso, aunque a los ocho años ya escribió sus primeros relatos.
Entró en la Escuela Mecánica de la Armada de donde le expulsaron en 1910, lo que provocó
mayores conflictos con su padre.
Desde chico, como su personaje de "El juguete rabioso", desempeñó diversos oficios y pequeños empleos: dependiente de librería, aprendiz de hojalatero, mecánico,
corredor de artículos varios. Mientras tanto, entró en contacto con la literatura a través de lecturas desordenadas
en bibliotecas de barrio, de contactos apasionados y febriles con la subliteratura de los folletines. A los dieciséis
años abandonó el hogar y se va a Córdoba, donde tiene una aventura sentimental.
Vive allí un par de años y trabaja duramente para ganarse la vida.
Tenía 20 años cuando conoció a Carmen Antinucci, con quien se casó poco después.
Junto a ella, atacada por una incipiente tuberculosis, se instaló en las sierras de Córdoba, e
inviertió en vagos negocios el dinero traído por Carmen como dote al matrimonio. Mientras tanto,
nació Mirta, hija de la pareja. Los negocios urdidos por Arlt fracasaron, el dinero se
acabó y todos volvieron a Buenos Aires. Arlt llevó consigo el manuscrito de
"El juguete rabioso", escrito en esos años.
Allí se hizo amigo de Ricardo Güiraldes y Adelina del Carril; y el escritor lo nombra su
secretario, ya que ya escuchó la lectura de "El juguete rabioso" y lo insta a Arlt para que lo
publique, además de que él tratará de domar la desbordante energía expresiva de Arlt, de pulir su lenguaje, de corregir esas faltas de ortografía que luego serán
tantas veces citadas.
En esa época empezó a publicar en la revista Proa que Güiraldes dirigía; también escribió crónicas policiales en el diario Crítica,
y desde entonces se dedicó al periodismo. En 1930 obtuvo el tercer premio del Concurso Literario Municipal con su novela
Los siete locos" (1932), es un examen desesperado sobre la desorientación que provocó la I Guerra
Mundial.
Al mismo tiempo de su actividad como escritor, buscó constantemente hacerse rico como inventor, con singular
fracaso. Formó una sociedad, ARNA (por Arlt y Naccaratti) y con el poco dinero que el actor Pascual Naccaratti
pudo aportar instaló un pequeño laboratorio químico en Lanús. Llegó incluso a patentar unas medias reforzadas
con caucho, que no fueron comercializadas, y al decir de un amigo, "parecen botas de bombero".
Luego de la muerte de Güiraldes, se consagró definitivamente al periodismo:
al principio en "Don Goyo", revista humorística dirigida por su amigo Nalé Roxlo; luego, como cronista policial en
"Crítica", el gran
diaria de los Botana; Y finalmente, en "El Mundo", a invitación de Alberto Gerchunof, quien es muy pronto
reemplazado por Carlos Muzzio Sáenz Peña. En este último diario se consagró como cronista porteño con la
inolvidable serie de sus "Agua fuertes".
En 1931 se editó "Los lanzallamas", continuación de "Los siete
locos", y el año siguiente "El amor brujo", última novela de Arlt.
En 1935, debido a su trabajo en "El Mundo", viajó a España y África, de donde salen sus
"Aguafuertes Españolas".
En 1940 murió su esposa, y poco después Arlt se casó por segunda vez, con Elizabeth Shine. Murió el 26 de julio de 1942 víctima de un ataque cardíaco.
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